Buscar y encontrarás...

martes, 24 de septiembre de 2013

La Mer - Claude Debussy



El Mar, de Claude Debussy, es una obra impresionista pura, tan clara que la música se describe sola. Su máximo encanto es la manera de emular el océano y, sobre todo, el movimiento del agua en base a música. En ese sentido, la pieza siempre está en movimiento, como el propio océano, y principalmente el agua, que nunca está calma, eso debido a sus propiedades. Debussy escribió “I love the sea and I have listened to it passionately". Como para no hacerlo, es adictivo, es delicioso, su rumor, la sensación del colchón de agua en movimiento bajo uno. Pienso, pienso, en qué? en los veranos en la playa, donde después de un día revoloteando en las olas como una malagua y siendo sacudido como un saco de box por estas, en la noche no solo su música era lo que dominaba la noche, sino la sensación del movimiento y las olas en el cuerpo que quedaban grabadas, como si el mundo se moviese mientras el sonido del oceano enriquecía la imaginación.

El amigo Debussy subtituló la obra "3 bocetos sinfónicos" para evitar que sea llamada Sinfonía o Poema Sinfónico. Ya hablé de lo que es una sinfonía en el pasado, y el poema sinfónico pronto lo tocaré, pero eso, que Debussy trató de evitar que se la asocie con uno de esos géneros (por cierto, para poemas sinfónicos, está ese de allá abajo, La Sinfonía Alpina, que aunque lleva el nombre, es más un poema sinfónico. Así son los compositores románticos, que si llaman a algo de una manera, así queda, así el nombre dado no sea formalmente correcto). No hay que olvidar que el amigo quiso innovar y apenas salió del conservatorio abandonó las formas enseñadas ahí. Igualmente a veces es llamada sinfonía. La obra, como mucho del impresionismo y los postrománticos, influenció la actual música de cine. Su uso de la orquestación, los colores musicales logrados, los elementos con que se represento cosas como las olas, el viento, etc.

Cada uno de los movimientos tiene un nombre, siendo estos:

- Desde el amanecer hasta el mediodía en el mar
- Juegos de olas
- Diálogo del viento y el mar

Los tres son muy característicos, siendo el más llamativo el poderoso y enérgico movimiento final, el Diálogo entre el viento y el mar, ya que, tal como dice su nombre, es el choque de las dos fuerzas del mar más intensas. 

Diálogo entre el viento y el mar



La manera de representar el mar que tiene Debussy es muy personal, personalísima. Es el primero en hacerlo de la manera que lo hizo, el primero con esta sonoridad, esta música, la cual influyó en los compositores venideros. Es casi una onomatopeya musical. Toda la obra es de una forma muy libre, siendo ideas tras ideas musicales que desarrollaban y al mismo tiempo seguían siendo expuestas.
Al oído es detectable sin problemas cosas como el sacudir de las olas en esos violoncellos y bajos del inicio, o los golpes de las olas que hábilmente el video coloca al momento de la música (0:42 min.). Me fascina ese tema de la trompeta del 1:00 que representa supongo el viento como entidad. Tiene un aire a Poseidón jaja. Más temas a destacar, el del 1:36 por parte de los viento-madera, que además, por su modo, armonía, dan ese aire de violencia contenida, de algo a punto de pasar, mientras sopla el viento.
Una parte favorita mía es en el 3:28, por esa melodía sobria, orgullosa y señorial de los cornos, mientras los violoncellos hacen unos trinos sencillamente hermosísimos, ah, y sin olvidar esos violínes del 3:36 con sus arpegios. La melodía de los cornos vuelve a repetirse al final pero convertida en algo épico y gigante. Después de un repentino golpe para alertar en el 4:11, vuelve la melodía de tensión de las maderas en la flauta, mientras los violines tocan una aguda nota (que en realidad es un armónico, que hace que suene flautado). Va la obra llenándose de tensión hasta el 5:34, donde los violines toman la melodía de tensión y va aligerándose la cosa. Otro golpe de alerta y va volviendo la violencia.
En el 6:34 empieza la preparación para el coral final, el cual comienza en el 7:07. Mi parte favorita de la obra. Sencillamente inmenso, maravilloso. Por supuesto hay mil detalles que me estoy saltando, ya que tiene tanto para entretenerse y destacar que es mejor no abusar de ello en un texto. La obra completa no tiene desperdicio, es emocionante de inicio a fin, así que dejaré la versión de la Filarmónica de Berlín con el viejito Claudio Abbado (cuando aún era director de esta orquesta, por cierto).



- Primer movimiento        Inicio, por supuesto
- Segundo movimiento    10:00
- Tercer movimiento        17:29 hasta el 25:51 nomás, lo demás es aplausos.

Por cierto, el mismo tema con que termina la obra tiene el trabajo de finalizar el primer movimiento, en el 8:53, solo que con una flauta mientras tanto, como una amanecer, como viento. Por cierto, mira al tío del 25:38, tocándo como poseído, eso si que mola!

Actualización: Rayos, estaba olvidándo un detalle, que Debussy prefería los acuarelistas más que los impresionistas (de pintura hablando), por eso las pinturas allá arriba en el banner, para dar ambiente. De todos modos, viendo las pinturas de estos, se ve más, o se siente, esa brumosidad que la música debussiana trata de sugerir.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Leonard Bernstein enseñando sobre el Impresionismo magistralmente.

Magistralmente, con ejemplos y demás para su entendimiento. Lamentablemente no la encontré (de nuevo) con subtitulos. Cierto inglés requerido (no hay casi tecnicismos, después de todo, son conciertos para jóvenes):










Repasando solo lo necesario: el llamado Impresionismo

"No existe una teoría. Sólo tienes que escuchar. El placer es la ley. Me gusta la música con pasión. Y porque me gusta trato de liberarla de las tradiciones estériles que la ahogan. Es un arte libre que brota - un arte al aire libre, sin límites, como los elementos, el viento, el cielo, el mar. En ningún caso debe ser cerrado y convertido en un arte académico."

"Estoy tratando de hacer algo diferente - en cierta manera, realidades - lo que los imbéciles llaman 'impresionismo' es un término tan pobre y malamente usado, especialmente por los críticos"

Claude Debussy


"To suggest is to dream"

Stéphane Mallarmé



Básicamente el impresionismo se caracterizaba por tres cosas mantecosas: un temo libre, uso de modos y la experimentación con el timbre de la música. Básicamente Debussy (el primer impresionista musical y el más original y magnífico, dicho sea de paso) quería liberar la creación de la música de estándares estrictos y rígidos como podía serlo hasta el momento el estudio de la música en forma (jodida forma sonata), desarrollo, armonía (jodidos I y V grado) y etc. De hecho, la primera cita de Debussy que puse ahí arriba expone la idea del impresionismo, lee la cita y regresa.


Joder, con el canto del corno al inicio, luego de la flauta, no dejo de evocar
la sensación de paz que me trae la soledad en grandes construcciones de piedra.

Se que si leíste la cita de arriba, también leíste la segunda. Ciertamente, Debussy desdeñaba el término Impresionismo, pero quedó con ese nombre y eh, no voy a ser el que invente el siguiente término para denominar esta música (además, el propio Debussy no gustaba tanto de la pintura impresionista). Tampoco es que ande muy equivocado, pero habría que tomar en cuenta que representa para el compositor y que evoca en el oyente. En ese sentido, la palabra clave aparece en la tercera cita: To suggest is to dream. Es música sugestiva, vaporoza, diferente con total seguridad. Difícil escuchar algo más original, algo tan identificable como esta música. La música sugiere, evoca, da la idea de algo más allá de un lenguaje predeterminado, buscando una nueva idea en base a nuevos recursos. Antes de intentar escribir algo sobre estos recursos, no hay que olvidar lo que dije antes en una entrada (la de la Danza 9 de Philip Glass): la música no puede describir cosas, no es palabra escrita, pero insinúa cosas en base no solo a los modos, sino al color de los sonidos.

Ritmo: esta música no es de un ritmo cuadrado, dando lugar a nuevas formas de expresión. Toma como ejemplo la pieza allá arriba, el Preludio a la siesta de un Fauno. Es un sueño realmente, sin un tiempo marcado, lo cual da una libertad brutal a la poesía, al acto de declamar con un instrumento la música y lograr algo impresionante.

Modos: esta música se libera también de las reglas de la armonía tan bien establecidas en el clasicismo. Los modos son escalas varias que existían incluso desde la antigua Grecia (con sus 7 escalas). En el barroco todavía se usaban algo estos, pero en el clásico se terminarían por imponer dos: el mayor y el menos. Por ejemplo, la famosa escalita do-re-mi-fa-sol-la-si-do no deja de ser un mayor básico y de toda la vida. Pero para el impresionismo (diculparás Debussy), se recurrió a nuevas escalas cuyo sonido trajo consigo atmósferas impresionantes, porque eso dejan en la cabeza: impresiones.


Timbre: el querido timbre. Lo que hace más distinguible a esta música, y también lo que hace el punto más difícil, porque este es tan variado como creatividad tenga el compositor, pero es mejor escucharlo.

Un poco de Maurice Ravel para compensar:





Bueno, para terminar, el impresionismo, al ser la primera ruptura con lo anterior que aparecería, sería el que motivaría (dicen) algunas corrientes del siglo XX, entre las que está el minimalismo. Ya lo dijo Debussy, más que formas y tradiciones, el la pasión, la libertad, el placer...

martes, 3 de septiembre de 2013

Let's dance a song of joy, a song of happiness...




Remake en pos de una volada mental:

Para gustarme tanto, es la primera vez que suelto palabras con esta pieza. No las necesita tampoco, su belleza es tal, a un nivel tal, que no necesita explicación, pero ya dije eso mucho, y me sirve como "celebración" personal por una vuelta más alrededor del sol desde el momento que nací. ¿Qué mejor para este día que reflexionar sobre música tan hermosa? No quiero (jamás) que una pieza se asocie estrictamente con un determinado concepto, porque la música va allá donde el lenguaje se encasilla: su fuerza va más allá de un significado, incluso rebasándolo y creando la mayor maravilla subjetiva y abstracta que el cerebro humano puede asimilar (totalmente subjetivo, pero dime tu, entre todas las artes, ¿cuál es la única que hasta el mayor analfabeto o el ciego experimenta ni deja de vivir sin su presencia a diario? discriminación a los sordomudos? putoooo). Pero para lograr ese estado de comprensión de la música, es necesario empezar de una manera diferente. Ya señalé en el pasado que no me gusta la asociación de la música y su valoración con elementos extra-musicales (sea la letra o historias detrás de la pieza a escuchar), pero, tal como las rueditas que se colocan a la bicicleta mientras se aprende a manejarla, una interpretación (puramente personal, ojo) llevada a palabras puede ayudar enormemente en el ejercicio de desarrollar la capacidad de asimilar este tipo de música sin ayuda alguna de elementos exteriores. Es como el ejercicio previo a aprender alguna habilidad: al inicio puede parecer cosa poco útil, pero sirve para crear las bases, que ya cuando se llegue al nivel de comprensión necesaria, pasará con naturalidad. Como las rueditas de la bicicleta, uno aprende tanto a mantener el equilibrio, que ya ni se concentra en eso, sale de uno de una manera increíblemente natural, como respirar.

A pesar de eso, aún para el músico formado o el melómano empedernido, sigue siendo difícil a veces entender el sentimiento de una pieza con texto sin evitar caer en aferrarse a ese para buscarle una determinada sensación basándose en un lenguaje que no es el de la música (recuerdo que leí un artículo donde el compositor Arnold Schoenberg trataba el tema, aquí un poco, si lo encuentro ESTA palabra llevará el link, sino, pues diablos...). Mucho tiene que ver también con el lenguaje musical del oyente y el compositor en cuestión; cosa de tradiciones y costumbres. Felizmente puedo decir que mi asimilación personal a diferentes lenguajes musicales es amplísima, aunque siempre está el riesgo de autolimitarse, lo que me lleva a estar siempre en busca de nuevos lenguajes. Por supuesto, el proceso es lento, que más que cantidad, calidad es lo más importante, ¡y como se disfruta (o disfruto) de escuchar mil veces una pieza sin cambiar! nunca se termina de descubrir algo nuevo en lo que es bello naturalmente, o incluso redescubrir infinitas veces la belleza que cautivó en los inicios. Falta mencionar, y no hay que olvidar, que el grupo que interpreta esta música no es al azar. Philip Glass compone con este tipo de sonidos exactamente para su Glass Ensemble, con el que presentó sus primeras obras. Ya después variaría a diferentes instrumentaciones hasta tocar la orquesta sinfónica, pero eso es tema del que le interese ahondar.

                                                                                        


Llamo a esta pieza "de la alegría, de la felicidad", y quizás pueda explicarme en las siguientes palabras. Un comentario del video dice algo como: "Yo creo que esta es la música de gente divirtiéndose". En cierto modo la densidad de voces que tiene la pieza podría asemejarla a un gran gentío, y por sus armonías relajadas, felices, un gran gentío cuyo centro es la felicidad. Basta de gentíos. La música es tan densa que abruma, y al mismo tiempo atrapa, te envuelve. La pieza en ese sentido agrega paulatinamente voces tras voces hasta ir construyendo su idea, y sin darte cuenta estás en medio de una lluvia sonora (lluvia fresca, agradable) cuyo final sorpresivo es como una pompa de jabón reventándose, tal como la felicidad jaja.

Ahora, presta atención a la voz. Su melodía no es complicada ni tiene saltos muy grandes. Fluctúa poco, y eso la hace semejante a otro tipo de música: la música del llanto. El llanto es universal, y es fácil notar que siempre va como una onda amplia: sube y baja pero poco, como si en los semitonos se encontrara por naturaleza los sentimientos más fuertes. BuaaaaaaaAAAAHHHHHHHAAAAAAAAaaaaaaaaa. Salió bien? espero. El propósito del uso absurdo de esa onomatopeya es ilustrar un poco el progreso del llanto como normalmente se da. La cosa es que siempre se mueve poco, tal como el tamaño de las letras ilustra cuanto sube y baja el sonido, así van los semitonos. La línea de la soprano es fácil de cantar para cualquiera con un poco de voz y entonación. Como dije, no tiene grandes saltos ni nada, sino que goza de una simpleza bárbara y notas largas que además tienen un poderoso efecto en uno por lo del llanto que dije líneas arriba. No todos los llantos son de tristeza, ya que está ese tan bueno: el llanto de la simple y absurda felicidad que siente uno en un momento determinado. Por hoy trato de dejar mi burla y cinismo a un lado para describir con un cuento idiota las grandísimas emociones que genera esta música. Así es, como un momento en el cuál vivencia o hecho alguno causan sobrecogedora alegría que solo puede ser expresada en llanto, la música de esta danza canta ese sentimiento con la densidad del gentío, la avalancha de sonido y el movimiento/ritmo imparable ---en ese sentido y como consecuencia esta pieza tiene cierta épica curiosa. El sentido común asocia música épica con grandes fanfarrias, poderosa percusión, numerosas cuerdas (violines, violas, cellos y contrabajos) entonando poderosos temas... en fin, un gran ejemplo la música de cine. Una pieza como esta, con su sintetizador combinado con el sonido de trompeta, flauta, saxofón y percusión simple de fondo pero en conjunto tratado a modo de música de cámara no es exactamente lo primero o más cercano a idea de música épica que se tiene normalmente. Comprueba escuchar uno de esos OST molones de película (quizás este) y luego escucha desde la mitad de esta pieza y verás un gran contraste. El color, el sonido de un par de trompetas, un par de trombones, una flauta, un saxofón es más burlesco, más cómico que otra cosa, pero visto desde la perspectiva que he descrito más arriba, puede cambiar totalmente para uno, y una vez asimilado el sentimiento de la música, la armonía consigue como nunca su sentido y bastedad, lo que a su vez es el truco para la memorización, incluso de piezas de hora o más de duración: entender cada sonido y su función en el todo.

La música de Glass es inmediatamente reconocible por ciertos recursos que él usa constantemente como, tal como se puede apreciar al inicio, notas por pares que repiten constantemente mientras otras diversas van construyendo otra idea. Esto conduce a su vez a un recurso harto fácil de detectar: el poliritmo. Al minuto de la pieza se encuentra, con las flautas tocando grupos de notas con dos pulsos, mientras, al 1:05, los trombones tocan pero tres notas en el espacio que las flautas dedican a dos grupos de arpegios. 3 en 2, así de simple. Una voz hace UN-dos-tres, UN-dos-tres, mientras, al mismo tiempo, otra hace UN-dos, UN-dos. En estructura prefiero no decir mucho, que hasta el minuto del video funciona como preludio, mientras expone el material a trabajar. Después de eso está conformado por dos partes (o temas) y una tercera al medio que podría darle el trabajo de clímax, o el más intenso de la pieza (4:48 min.). Antes de eso, los dos temas se exponen, y de hecho uno (creo que el A) amplia un poco. Como el propio Glass señala siempre, su música usa estructuras que repiten, con ligera varación, pero ahí están. No vale la pena señalar mucho como se desenvuelve la pieza, que esa enorme felicidad intrínseca en la música es más de lo que se necesita escuchar. De hecho, pensar mucho en su estructura puede quitarle la magia, ya que, tal como dije arriba, el sonido tan denso (ya que mientras suenan arpegios descendentes del órgano, arpegios ascendentes de la flauta, notas de trompeta y trombón, percusión que va al ritmo de estas, y la voz) envuelve y te hace olvidar otras cosas, hasta que termina abruptamente.

Disculparás que no pueda aumentar más cosas, pero el efecto del pisco que he bebido hoy em abundancia ha limitado mis capacidades. Solo puedo esperar que la música despierte esa emoción (y más probablemete la cantidad de texto ahuyente, que es más fácil exponer estas cosas con amigos y unas copas mientras suena la música jaja). Espero sea de las pocas veces que tenga que contar una historia ajena a una pieza para darle un contexto, que lo que me motivó a hacerlo fue cuando, mientras escuchaba la 9na Sinfonía de este mismo compositor con mi madre, le conté una historia abstracta de un guerrero en la guerra, siendo el primer movimiento la batalla con la protección de la ideología personal, el segundo movimiento la muerte y tragedia con aún la protección de la ideología, y el tercero la muerte y tragedía estándo el guerrero desamparado y abandonado incluso por la ideología, dejado al horror al que fue condenado por terceros. Mi gran placer fue las lágrimas de mi madre al escuchar el tema de flauta y piccolo del segundo movimiento. Quizás en base a un cuento, pero el sentimiento de la música la había alcanzado en cierto modo, y eso es mucho para alguien que intenta que otros aprecian lo que uno en la música. Uff, bueno, a dormir.

El tema doloroso en cuestión que hizo llorar a mi madre empieza
al 14:22. Tragedia pura hecha música. Fantástico, maravilloso...


Después de todo, In The Upper Room, el grupo de danzas al que pertenece
esta Danza 9 que tanto me ha gustado, es un conjunto de piezas que Glass
hizo para el ballet, específicamente una colaboración entre él y la compañia de ballet de
Twila Tharp. Vale confesar que mi sensibilidad para el ballet... es de poca a casi nula,
por qué? porque soy un troglodita.

Interesante video. No será de mis favoritos para nada, pero vale compartirlo
por lo interesante.


Del mismo grupo de danzas In The Upper Room, la Danza 8. La Danza 9 me
gusta tanto (compite en mi top personal con el Aria de Bach) que la estoy
trasncribiendo. Lo malo es que es muy densa, por lo que tarda tiempo, pero esta Danza 8
al tener menos densidad me tardó poco y ya la tengo para tocar con gente cuando quiera
sin olvidar el bonus de su tremenda hermosura. Solo queda que otros compartan el gusto
por esta música, que entre mis conocidos a la mayoría no le gusta la música de este compositor.
Joder...

Bonus Track



domingo, 1 de septiembre de 2013

Rachmaninov - Vocalise



Una canción para voz y piano (puede ser soprano o tenor) de las Catorce Canciones Op. 34 de Rachmaninov. Sin letra, solo se entona una vocal y se canta. Fue llevada al violín por el violinista Jascha Heifetz (evidentemente no es el único instrumento al que fue llevado, pero por su sonido trágico en momentos, el arreglo para violín y piano es mi favorito). Es interesante y nostálgica, no solo por las propias características de la música en si, sino porque forma los primeros años de aprendizaje del violín, al ser lirismo puro y no requerir una técnica tan grandiosa. Bueno, no es tan correcto lo que dije. La correcta afinación, cambios de posición y el lirismo de la obra tambien es algo complicado que, con el tiempo y el desarrollo del violinista, se vuelven más claros, al requerir un gran control del fraseo, el arco y el vibrato, siendo una pieza para retornar siempre y probar el lirismo personal romántico (me refiero a la época romántica, diferente al clásico o barroco) (y retomar porque de todos modos es bonita, que caray, lo que me hace recordar que hace tiempo no la toco, asi que debería aprovechar). Abajo, la versión para voz, y después video del violinista ruso Maxim Vengerov. El último video lo pongo por su calidad de sonido. La versión de Vengerov es sin lugar a dudas mi favorita de este Vocalise gracias a su sonido claro y cristalino de porcelana, como un cristal impecable. Penetrante y sin pequeñosss... "polvillos" en la entonación, hacen que pueda evocar con facilidad el invierno ruso en mi cabeza.

Para voz y piano.

Para violín y piano (siendo la versión de Maxim Vengerov, el violinista que está
tocando en el video, mi favorita. Lástima que haya algo de ruido de fondo).

Una combinación bárbara y rara del Vocalise y La ronde des Lutins, menudo cachondo jaja.





Bonus Track

Variacion N° 18 de 24 variaciones de la "Rapsodia sobre un tema de Paganini" del compositor de este Vocalise del que hablo un poco en la entrada.