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martes, 23 de octubre de 2012

Philip Glass - Sinfonía Nº 9

Las obras de Philip Glass no las he escuchado demasiado, además de ser él bastante moderno y habiendo tanto para escuchar. Bueno, esa última es excusa.
La novena de Philip Glass es una obra reciente, compuesta mas o menos entre el 2010 y el 2011. No hace mucho el hombre se sentó al piano o quizá en otro lado y comenzó esta obra. El hecho de ser tan reciente hace que no haya demasiado para profundizar en ella, así que haré lo mismo que vi en otras paginas mientras buscaba un poco de referencias, pero a mi modo, o sea, te contaré un cuento.
Yendo un poco para atrás, no conocía esta obra hasta hace casi tres meses, y carajo! no he parado de escucharla desde entonces. Una y otra vez, y otra y otra... bueno, ya me entiendes (supongo), en especial el segundo movimiento de los tres únicos que conforman esta obra (lo normal a la hora de pensar en la palabra "sinfonía" son cuatro movimientos, pero obviamente las excepciones siempre han existido en la historia, nada nuevo descubierto).
Ojalá no salga muy largo, es bueno solo sentarse y disfrutar.




Música, carajo! Bien, será corto, no es una cosa muy complicada, hasta lo que conozco yo, que no soy ningún erudito y solo quiero amenizar.
La sinfonía, esa forma musical de estructura sonata, o sea, 4 movimientos con sus características propias, la sinfonía clásica. Esto fue cambiando con el paso del tiempo obviamente, y Philip Glass con sus 3 movimientos es un buen ejemplo. Volviendo, la sinfonía es un género para orquesta, ese gran grupo de músicos de diferentes familias que trabajan juntos creando una estructura sonora tan compleja y grande (no por nada Sinfonía significa "lo que suena junto"). La sinfonía es la gran creación, de matices y sonidos infinitos, que solo la imaginación podía llegar a descubrir sus secretos, pero también era la herramienta máxima para encontrar la armonía de la gente, al necesitar la orquesta que una masa de humanos trabaje en perfecta coordinación. La individualidad desaparece, muchas cabezas se vuelven una, en una dirección.
Hasta el clasicismo, los compositores hacían nacer de sus manos sinfonía tras sinfonía, notándose a primera vista lo fecundos que eran en la creación de este genero. Ahí esta Haydn, por ejemplo, apodado el padre de la sinfonía: 104 nacieron de su cabeza !! (el número parece haber aumentado, pero bueno) Aunque si hablamos de récords  su impresionante repertorio no está en el primer lugar. Ese lo ostenta Leif Sergerstam con nada más y nada menos... que 253!!!!!!!! Mozart no compuso tantas, pero si tuvo un amplio catálogo: 41 sinfonías. Paso a recordar que, aunque cada obra se cuenta como una, duraban de 20 minutos a 30 (el promedio del clasicismo), y Mozart tiene hasta algo más de 600 obras catalogadas. Hay que ver cuanto tiempo de música eso suma.
Con Beethoven y el románticismo las cosas cambiaron de manera curiosa. De los grandes compositores que han dejado una profunda marca con sus huellas en la historia de la música, se puede notar que el número de sinfonías que tenían ¡no sobrepasaban los dos dígitos!
Había nacido un nuevo lenguaje en la música. Mientras en el clasicismo las obras y compositores eran más espontáneos, creando obras bellas pero con cierto límite en su profundidad, en la época romántica las sinfonías habían comenzado a crear ya no mundos, sino universos sonoros en si mismas. Cambia el estilo también, pero quiero mencionar ahora solo la duración que estas obras tenían cuando el romanticismo estaba en su apogeo, por ejemplo Mahler, cuyas sinfonías llegaban a durar más de una hora. ¡ Una hora ! recórcholis. Pero en Beethoven es en quien hay que centrarse para esta leyenda.
Las primeras sinfonías de EL HOMBRE que marco y dejó una fuerte marca en la historia de la música aún mantenían vestigios del clasicismo. Lentamente cambiaron las cosas, en su búsqueda de ir adelante. Apareció la Tercera Sinfonía, "Heroica", cuya instrumentación y sonido era aún clásico en cierto modo, pero comenzaba a respirarse un aire diferente.
Luego vino La Quinta Sinfonía (enviada al espacio en el disco de oro del voyager, eh, no enviaron el cóndor pasa también? yeah!) llamada "del Destino", no se por quién. Ese tópico que tanto ha interesado al ser humano, perdido como el solo en la nada en la que nació y de la que intenta alejarse con el mito, pero bueno. 
Entonces vino su última sinfonía, una obra que ha trascendido y trascenderá como pocas cosas lo hacen. La gran Novena Sinfonía, o sinfonía coral, obra que Beethoven compuso casi sordo, lo que lo hace aún más increíble (leí que el tipo corto las patas del piano, para que al estar este en contacto con el suelo, el pueda "escuchar" el piano pegando el oído contra el suelo). Obra monumental que supera la hora de duración interpretada respetando la partitura con sus repeticiones. Se la llamó "Coral" por su cuarto movimiento, un movimiento que tenía algo inusual hasta esa época: un coro y solistas.
La sinfonía es para instrumentos, la voz era para otros géneros, pero esta sinfonía rompió las reglas (algo típico de Beethoven, tipo duro y rebelde entre otras cosas). El resultado fue maravilloso, y la letra de la parte cantada fue parte de la leyenda. Un poema a la alegría, ese tesoro tan grande y tan inalcanzable para la humanidad. Un mensaje optimiesta e idealista, pero se supone lo que debería ser este patético mundo. Parecía el mensaje de los dioses a la humanidad, dioses que por fin se dignaban a hacer algo por demás minúsculo, pero el placebo de la esperanza es adictivo... joder! como me gusta joder! El mensaje era universal: hermánense pueblos, cantemos juntos a la hija de Elíseo  la alegría. Juntemos todos nuestras manos, por un amanecer eterno del que no habrá nadie excluído. La música de Beethoven era y es maravillosa, una obra para perder la cordura y rendirse a los brazos de la alegría. Beethoven no vivió mucho tiempo más, muriendo por causas aún hoy inciertas y siendo su funeral un evento al que asistió un enorme gentío.
Solo nueve sinfonías, pero nueve sinfonías suficientes. No era necesario decenas de sinfonías, el alma de un hombre se manifestó en estas nueve. Y fue el nueve el número en parte fatídico y límite que los compositores en el romanticismo no pudieron superar.
Desde entonces, sucedía que cada que un compositor llegaba a este número, de alguna u otra manera moría, ya sea edad, o enfermedad.
Y como era de esperarse, nació la leyenda con este hecho. Beethoven era esa figura insuperable, la cumbre de la música, y superarle no estaba permitido. El cielo o lo que sea le había puesto un límite a los seres humanos. El mensaje de la novena no lo entendíamos, con seguridad, en ésta época menos, mucho menos en aquella. La décima sinfonía era algo que se veía ahora tan inalcanzable. Pero debía ser por algo no? esa sinfonía ideal esperaba. Esa sinfonía debía contener un nuevo mensaje, algo aún más elevado que la humanidad no estaba lista para recibir. No era el tiempo, el humano necesitaba madurar y todavía no llegaba aquel compositor (o compositora) que recibiera el mensaje que llevaría a la humanidad a un nuevo estado. Por eso el destino se encargaba de parar a aquellos hombres que quisieran llegar a ese número prohibido. por supuesto, lo compositores hicieron sus pequeñas trampillas para darle por saco al destino y su fiel vasalla La Muerte.

Caracho, no fue tan corto. Un carajo más para amenizar, pero es lo que hay. Todo este cuento hubiera quedado perfecto para novela literaria y película de taquilla (ya me lo imagino, "La Décima Sinfonía" una obra acerca de un joven compositor dotado de genio y su lucha por superar al destino) si no fuera porque algunos dieron por saco con esa leyenda. Shostakovich no solo compuso más de nueve, compuso 15 sinfonías!! o el ya mencionado Leif Sergerstam y sus 253 y tantas.
Philip Glass tiene ahora 75 años, super enérgico y adicto a componer, como buen hombre racional de esta época, no teme por esta leyenda, y su décima sinfonía ya está preparada para estrenarse (no me acuerdo cuando, quizá ya la estrenó).



La obra de Glass:




Caray, a pesar de haber buscado (algo) por ahí y por allá, no encuentro el aire de los movimientos arriba puestos. Me explico:
La forma sonata que ya mencioné arriba se caracteriza por estar dividida en cuatro partes (los cuatro movimientos que conforman estas obras, recuerdo que cuando lo hablaba con amigos no músicos, lo comparaba con los capítulos de un libro, que dividen la historia en partes ordenadas. No creo sea una buena comparativa, pero bueno), y estos cuatro movimientos tienen (en lo que se refiere a la velocidad a la que deben interpretarse: el tempo) cuatro tiempos bien marcados.
El primer movimiento normalmente (o se sobreentiende, que pueden ir otros nombres, y es un lío y ya debes estar de ganas de cerrar la ventana) es rápido, que carajo! el segundo lento, el tercero medio rápida (minuett) y el cuarto rápida otra vez. Rápido, lento, rápido, rápido.
Ya basta de explicaciones, el punto es que no se que aire (verás, para conocer la velocidad de los movimientos se utilizan palabras italianas que señalan el tempo, allegro por ejemplo es para tempos rápidos, como esto de Bach. Ya sé, que hereje soy por decir un burdo "esto", caray (again)). El punto (again(again(inception(...)))) es que no sé que tempo les habrá puesto Don Philip a los tres movimientos de esta sinfonía, solo puedo llamarlos "Movimiento 1", y etc. Asumiré que el segundo, por tradición, es uno lento, melancólico, y los otros dos son más de carácter vigoroso.

Bien, el movimiento que me tuvo y me tiene loco es el segundo movimiento. "Adagio" lo llamaré por el resto de la entrada. Los otros dos movimientos no están nada mal tampoco, y , de hecho, dan cierta idea al escuchar los tres juntos.
Después de escucharla al completo, esta obra me da cierta idea que pondré para guía, PERO, como dije en la entrada de la danza macabra de Saint Saëns, cuidadito de limitarme la música a una imagen, es solo una idea (arghhh!! me siento enfermo por traicionar mis palabras, o quizá estoy siendo ridículo, ehm, ehm, asd, asd, cof, cof). Ya volví, la cosa es que me llega a dar cierta idea de guerra, de batalla, pero siendo explorada una faceta doferente en cada movimiento. Al final, el concepto de guerra puede llegar a ser más abstracto de lo que parece, ya que puede ser la batalla de uno mismo y sus demonios, la batalla contra un evento, una persona, lo que sea. El primer movimiento es bastante claro en ese sentido.

El primer movimiento empieza con los bajos tocando notas suaves pero oscuras, mientras el fagot acompaña. La obra va ganando complejidad y se agrega el oboe, que da un excelente aire de tragedia que se aproxima. No quiero explicar demasiado, que al menos quiero que la escuches aunque no sea lo tuyo. El principal motivo son los metales y sus melodías a lo largo del movimiento. Los demás agregan variedad a eso con notas ágiles. La cosa deliciosa empieza en el 4:24 min., POR AQUÍ, TU QUE TE PASAS EL TEXTO!! con trompetas y corno respondiéndoles después mientras tocan no me acuerdo que percusión un ritmo constante, como de tribu yendo a la guerra.
A decir verdad, este movimiento es bastante más... "tranquilo" que los otros dos. Los otros dos tienen un motivo principal reconocible a primera... escuchada, este es más cambiante.
El final es curiosamente calmado y agonizante, pero sin dolor (al menos, no como el que vendrá en el siguiente movimiento), con las maderas y bajos tocando lo más importante. Acaba con los crótalos (si no me equivoco) y las trompetas tocando una melodía de... fuego remanente en el campo de batalla, lleno de cadáveres y el olor de la muerte.

El adagio, yessssss!! La verdad, habría más que decir del primero, pero quiero pasar a este de una vez.
Debo prepararme mentalmente, que este movimiento adagio lo llevo escuchando una y otra vez hace dos meses, y me sigue produciendo la misma emoción de la primera vez que agració mis oídos.
Este es el tema de la dulce muerte (ups, lo siento, es que me fascina La Muerte), y ya sé, por el inicio da un aire más esperanzado, pero el desarrollo que viene te hará cambiar de opinión (espero). El inicio, con una deliciosa explosión sin violencia de sonido, corre a cargo de las cuerdas con los cornos. Los cellos (y violas, supongo) tocan una pequeña melodía que parece ser a base de arpegios. Es una exquisita melodía, mientras los violines y cornos mantienen la armonía. los cornos dan otro aire a la melodía, no por nada están ahí, pero ya no hallo algo con que tratar de explicarme, solo puedo morir internamente de lo hermoso que suenan con sus notas en registro medio a agudo.
La flauta entra en el 1:37 min., con el glockenspiel (supongo) tocando al unísono, dándole más énfasis a la dulce tragedia de este movimiento. Ya basta de historias! no están mal, pero soy un paranoico. Al final terminaré haciendolo de nuevo. Que estaba? se me fue la cabeza otra vez. Ya, el aire comienza a cambiar en el 3:07 min. aproximadamente. Se viene una melodía memorable, y no precisamente por su complejidad, sino por su fuerza. Especial atención a las notas de los cornos en el 3:58 min., esos agudos como de trompa de guerra.
Un rato, por favor, estoy comenzando a perderme en la música. Respira, exhala... ya está. La memorable melodía la introducen las trompetas en el 4:42 min. Así de simples, dos notas (taraaa - taraaa - taraaa - taraaa). Son simples, pero la intensidad y el pesar en esas notas son gigantescas. Después se volverá más caótico. Otro poco más de desa(yuno)rrollo en el  5:26 min. con las flautas y piccolo.... nah, es broma, aquí está una imagen del piccolo, una versión miniatura de la flauta traversa, terriblemente agudo. Bueno, el desarrollo es suave, un puente antes de volver a la terrible melodía de las trompetas, ahora un tono más alto (o más tonos?). 7:14 min., empieza la parte caótica, mas gritos y furia. Se repite una y otra vez, algo que en lo personal encuentro tan maravillosamente loco y demente que me hace morir en mi mente. Cambia un poco el aire al agregarse la tarola y quitarse el timbal para luego volver, pero ya eso lo hallas tu. TAREA! supongo.
Bueno, sin previo aviso, todo se detiene en un silencio sepulcral. Empiezan las cuerdas con suavidad, y está por empezar el siguiente tema memorable. Uno tan trágico y tan simple como el anterior, pero esta vez a cargo de las maderas. Mientras que el anterior al ser tocado por las trompetas daban ese aire de fuerza en la tragedia, este da el aire de debilidad en la tragedia. Empieza en el 11:02 min., por parte de las flautas y... el oboe? eso creo, mientras los clarinetes responden. Acá es más sobrio, alcanzará su cuota de dolor más grande en su repetición, porque cambiarán los instrumentos que tocan esa melodía.
Pausa de la melodía, y vuelve otro poco más de intermedio, hasta el tema, esta vez si, doloroso como pocas cosas. Si estas de malas, mejor no lo escuches. 14:22 min., esta vez solo las flautas y piccolo, en un dúo a octava tan hermoso como capaz de romper a uno, mientras hay acompañamiento de cornos y cuerdas. La melodía y la proyección de sonido comienzan a ser más arrastrados, cosa que se repetirá con mayor exageración en el tercer movimiento.
Mientras el primero era una lucha a la antigua, con fuerza, acá es el dolor remanente de la batalla, y la falsa ilusión de gloria, porque en realidad trajo perdidas mientras los únicos ganadores se regodean en su opulencia. Me hace acordarme de la película "El señor de la guerra" y las escalofriantes reflexiones finales que hace.

El tercer movimiento, sin gloria, sino más perdidas, pero de un modo curioso. O al menos es un ejemplo. UN EJEMPLO, nada más. Empieza como el primero, con notas graves y suaves, hasta que se agiliza un poco y las trompetas comienzan a dar idea de lo que viene. 2:17 min., las flautas y violines hacen rápidas sucesiones de notas que parecen aves de playa. 3:18 min., comienza a introducirse la melodía principal, comenzando con esta parte a modo de introducción. Vuelven los buenos crótalos, pero el patetismo de la melodia principal no empieza hasta el 7:02 min., con las en apariencia fuera de tono notas de las maderas en registros agudos. Un canto de esclavos llenos de cansancio y desesperación  pero con suficiente fuerza para lanzarlo al aire. Las notas alcanzan un clímax en el 9:36 min., todo chocante, pero esa es la intención, se acabó, los lamentos también cansan.
Vuelve a una relativa paz tensa, sonando una melodía en el 11:00 min., remanentes de lo sucedido. En el 12:10 min. tocan otra vez las flautas, clarinetes, cornos y oboes en sucesión, para más remanentes por supuesto.

Que largo me salió el del segundo movimiento, y que cortos los otros dos. También larguísimo lo que me demoré en publicar esta entrada, de todos modos, no debería estar terminando una composición musical ahora mismo?... joder, toda la creatividad de esta noche se me fue... jaja... NO! la noche es joven, y apenas comienzo a exprimir mi cerebro. Publicar!!

jueves, 11 de octubre de 2012

De lolis hablando

The world God only knows 204

Pues del último capítulo de las aventuras mágicas de Keima no podía no querer escribir algo, quizá sobrante. Y la razón es totalmente idiota e incriminatoria: una sabrosa y apetitosa loli.

" Qué dijo usted !?"